"Siempre estamos hablando de desencuentros en la vida, de esas condenas agridulces que son encuentros a destiempo, oportunidades desafortunadas o guiadas por el sabor amargo de los relojes. Como un fernet sin hielo. Sin embargo, uno no entiende bien qué es un desencuentro hasta que no lo vive, lo asimila y lo lamenta. Hasta que no entiende sus motivos, sus efectos y su supuesta enseñanza..."
Releo el párrafo, me cebo otro mate y tiro la hoja a la basura. De nuevo. "Me manché con tinta, la puta que me parió", rezongo. Miro el celular y sigue sin aparecer tu nombre. Vuelvo.
"El mundo es hostil como una hoja en blanco, supe decir. Y hostil es también este desencuentro, injusto por definición, razonable por explicación. Por sentido. Y qué sentido tiene nos preguntamos, como si de repente una mañana llegara la respuesta y pudiéramos por fin sostener la mano del otro, decir todas esas cosas que se dicen los soñadores, mirarnos a los ojos y jurarnos banalidades en silencio. Porque así debería ser si no fuera por el desencuentro..."
Otro papel más a la basura y el tacho se va colmando de mis palabras. No sé bien qué quiero decirte pero sigo buscando un mensaje. Vuelvo a mirar el celular. Recuerdo un texto nuevo y viejo a la vez en el que te contaba cómo no podía protegerme cuando se trataba de vos. Ayer. Poco y mucho, lejos y cerca, así venimos. Así nos vamos. Escribo.
"¿Cómo sería la vida si no importara más que enamorarse? ¿Viviríamos mejor sin contemplar lo que una realidad mezquina y limitada nos ofrece? Soy la reina madre de los "qué se yo". Podría encontrar un par de respuestas pero no quiero. Porque eso no pasa y en cambio pasa esto, esta distancia, esta novela paupérrima con olor a humedad que nadie lee. Pude hasta que no pude, deseo no desear; ahora los "peros" se apoderan de mí, ahora me sobrepasa esta contradicción danzante. Viajera. Ahora sólo te pido que te cuides y que seas feliz, como en los cuentos de Disney..."
"¿Cómo en los cuentos de Disney? ¿Es una joda?". Otro bollo de papel más y van. Tal vez lo que quiero decir sea esto, estas letras recicladas llenas de frustración, esta incógnita, el sabor a incertidumbre de tus besos y la aceptación. Quizás hace varios cuentos atrás que sin saberlo te evoqué y el tiempo se detuvo, creando una realidad paralela en la que podemos. Hago un último intento con el termo ya vacío.
"Una vez soñé con vos y no te conté nada. Porque es triste y preferí ocultarlo. Te soñé en el aeropuerto, con tus valijas llenas y una sonrisa que valía un millón. Te sacabas los anteojos, me mirabas y preguntabas la hora. Yo bajaba la mirada intentando esconder mis palabras pero era inútil, porque me brotaban por los poros, como siempre. Me abrazaste. "Decilo, te va a hacer mejor". Y yo que soy este proyecto de mina a 120 km/h, recalculando su vida en cuotas, aprendiendo tarde a querer y lograr, solté un "no te vayas" egoísta como todas las decisiones, pero sano. Genuino. Que no suma ni resta pero existe y puede que en algún lugar de la galaxia signifique algo, llegue a cambiar el curso del cosmos o al menos modifique la realidad de alguna otra despedida..."
Me quedé unos minutos en silencio mirando la lapicera. Esta vez no revisé el celular ni tiré lo escrito a la basura. En cambio, sentencié:
"Todo desencuentro sirve para encontrarnos con nosotros mismos".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario