No sé si es Baires o Madrid,
29/04/2016.
Hola, ma.
Hablé con Fran por Skype hace un rato y me contó.
- La rajaron, Lau. Llegó el telegrama ayer a la mañana.
Pasaron unos instantes hasta que pude dejar de balbucear y responder algo concreto.
- No entiendo nada.
Nos acompañamos en un llanto silencioso que duró varios minutos.
No lo puedo creer aunque sí pueda. Supongo que la frustración no te permitió escribirme y por eso preferiste que él se hiciera cargo de la noticia de mierda. No te quiero hablar de España, de lo que deja Rajoy y del senado, del 21% de desempleo. Sé que me entendés, que me entienden.
La única buena noticia que recibí en meses fue que ayer llenaron de piedras la puerta del Banco Madrid acá a la vuelta del departamento. Me reí bastante. Especuladores hijos de puta.
¿Y ahora? ¿Cuándo salimos a matar?
Estoy tan acostumbrada a redactar y sin embargo ahora me quedo en blanco mirando la pantalla. Pienso en lo que te hará falta la compañía del viejo. Por otro lado conozco tu entereza y la de Fran, por eso me gusta tener fe ciega en que todo va a salir bien. Más bien, quiero tenerla.
Mañana voy a hacer una transferencia a la cuenta que tenés para que depositen el alquiler de la cochera. No quiero peros ni excusas, no me interesan en absoluto.
- La rajaron, Lau. Llegó el telegrama ayer a la mañana.
Pasaron unos instantes hasta que pude dejar de balbucear y responder algo concreto.
- No entiendo nada.
Nos acompañamos en un llanto silencioso que duró varios minutos.
No lo puedo creer aunque sí pueda. Supongo que la frustración no te permitió escribirme y por eso preferiste que él se hiciera cargo de la noticia de mierda. No te quiero hablar de España, de lo que deja Rajoy y del senado, del 21% de desempleo. Sé que me entendés, que me entienden.
La única buena noticia que recibí en meses fue que ayer llenaron de piedras la puerta del Banco Madrid acá a la vuelta del departamento. Me reí bastante. Especuladores hijos de puta.
¿Y ahora? ¿Cuándo salimos a matar?
Estoy tan acostumbrada a redactar y sin embargo ahora me quedo en blanco mirando la pantalla. Pienso en lo que te hará falta la compañía del viejo. Por otro lado conozco tu entereza y la de Fran, por eso me gusta tener fe ciega en que todo va a salir bien. Más bien, quiero tenerla.
Mañana voy a hacer una transferencia a la cuenta que tenés para que depositen el alquiler de la cochera. No quiero peros ni excusas, no me interesan en absoluto.
Hoy en la hora del almuerzo me puse a ver videos, leer noticias y testimonios, y todo me llevaba a vos, a todo lo que extraño el caos del Obelisco. A la injusticia que me duele en el medio del pecho. Me llora la bronca en el alma. Recuerdo siempre tus palabras. "El trabajo se defiende contra el patrón y el gobernante que se llenan los bolsillos con el sudor nuestro, hija". Marcando bien las consonantes. Sangre bien tana, como la abuela. Y es hoy que ellos, los otros, eligen con la impunidad que los caracteriza. Te eligieron también a vos. A vos, ma, que toda la vida pusiste la otra mejilla y te volvió una trompada. A vos, la de las marchas, volanteadas, asambleas, huelgas generales. Pero no hace falta que argumente nada de esto. Ambas sabemos que el "mereciómetro", así en el fútbol como en la vida, no existe. Y está bien que así sea, para no darle lugar a los paladines del sacrificio y la moral, porque nadie es más ni menos que el otro para sufrir quedarse en la calle, pasar hambre o morir de pena. Esa empatía la construiste, y confío en que la vas a aplicar cuando levantes el megáfono por vos, por tus compañeros. Como yo hacía en la facultad, en esa de la que se burlan, a la que quieren que accedan unos pocos y dejarla a merced del empresariado. Gritamos por todos, porque el eco solo es eco si tiene la fuerza suficiente para rebotar contra la pared del silencioso y hacerlo abrir la puerta.
Acá las movilizaciones de los indignados son claramente masivas y sirven, pero siempre faltó un direccionamiento político realmente claro que encauce esas luchas para llevarlas a la victoria. La semana pasada hubo una nueva ola de despidos, casi 12.000. Tan moneda corriente, tan frío como un simple número en una estadística. Me mandaron a cubrir varias marchas para el periódico pero están cada vez más rompe-pelotas con "los modos de dar una opinión". Amo lo que hago, pero a veces me hartan los alcahuetes. Cada vez que me bastardean los artículos solo puedo pensar en tu templanza, en tu sonrisa inclaudicable, en tus horas y horas de lectura, en la tía reprochándote que estás grande, que dejes de joder con el "sindicalismo de mierda". Y vos sonreías. Le respondías con la mirada, en un argumento tan claro que resistía todos los análisis sin necesitar ni una sola palabra. Acto seguido, me mirabas y guiñabas el ojo. Hablás tan claro con esos ojos negros concretos, inolvidables. Guevaristas.
Acá estoy toda la vida. Con el abrazo que nos dimos cuando te contaba que mi sueño estaba cerca de cumplirse, que ya tenía los pasajes en la mano. Con el amor, el orgullo y la admiración que siempre nos tuvimos.
Que sepa que no lo vamos a dejar. No los vamos a dejar. Con la dignidad, el sustento y la vida no se jode.
Desde que estaba en la panza venimos gritando juntas. Tomá este mail simil carta como el puño levantado que no puedo mostrarte, para que caminemos codo a codo. No pasarán, vieja. Como vos me enseñaste.
Acá las movilizaciones de los indignados son claramente masivas y sirven, pero siempre faltó un direccionamiento político realmente claro que encauce esas luchas para llevarlas a la victoria. La semana pasada hubo una nueva ola de despidos, casi 12.000. Tan moneda corriente, tan frío como un simple número en una estadística. Me mandaron a cubrir varias marchas para el periódico pero están cada vez más rompe-pelotas con "los modos de dar una opinión". Amo lo que hago, pero a veces me hartan los alcahuetes. Cada vez que me bastardean los artículos solo puedo pensar en tu templanza, en tu sonrisa inclaudicable, en tus horas y horas de lectura, en la tía reprochándote que estás grande, que dejes de joder con el "sindicalismo de mierda". Y vos sonreías. Le respondías con la mirada, en un argumento tan claro que resistía todos los análisis sin necesitar ni una sola palabra. Acto seguido, me mirabas y guiñabas el ojo. Hablás tan claro con esos ojos negros concretos, inolvidables. Guevaristas.
Acá estoy toda la vida. Con el abrazo que nos dimos cuando te contaba que mi sueño estaba cerca de cumplirse, que ya tenía los pasajes en la mano. Con el amor, el orgullo y la admiración que siempre nos tuvimos.
Que sepa que no lo vamos a dejar. No los vamos a dejar. Con la dignidad, el sustento y la vida no se jode.
Desde que estaba en la panza venimos gritando juntas. Tomá este mail simil carta como el puño levantado que no puedo mostrarte, para que caminemos codo a codo. No pasarán, vieja. Como vos me enseñaste.
Laura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario